El sol
comenzaba a salir y Jennifer hace horas que se había despertado. Por
alguna extraña razón tenia un presentimiento, ella no sabría
definir que era lo que iba a pasar o cuando, pero el presentimiento
ahí lo tenia y no la dejaba pegar ojo. Sonó el despertador, tan
puntual como siempre, Jenn lo apago y fue a ducharse. Otro día
empezaba y otro día que se tenia que preparar para ir a la escuela.
Como siempre se
coloco el uniforme, se abrocho los zapatos, se peino el pelo rizado
en una bonita cola de caballo, agarro la mochila y tomo rumbo hacia
el instituto. Jennifer no era como las demás chicas, era dulce,
amable y la caracterizaba una bonita sonrisa, las chicas de su
colegio eran totalmente distintas pero no por eso dejaban de ser
amigas pero había cosas que jamas iban a coincidir , como en lo de ir
de compras Jenn lo detesta mientras que a ellas les encanta. Jenn no
tiene una mejor amiga a la que contar sus secretos, ella va por
libre, no es ninguna marginada social, es ella misma.
Al entrar al
salón saludo con las chicas que mas se llevaba y se sentó en su
pupitre, saco su libreto de dibujos y empezó a dibujar lo que le
venia a la mente y ahí estaba un precioso paisaje con una hermosa
pareja, no sabia porque lo dibujo pero le gusto. Así de sencillo,
ella jamas sabia que dibujaba hasta que no terminaba, era como su
padre lo llama un don.
El profesor
entro a clase y Jennifer no presto atención, pensaba en el
presentimiento que había tenido esa mañana, que seria. Decidió dejar
de comerse la cabeza y empezar a tomar notas.
Las clases
pasaron rápido, ecuaciones, circuitos algún que otro descanso para
estudiar y otra vez a lo mismo. No es fácil estudiar una de las
carreras mas difícil después de la medicina. Jennifer quiere ser
ingeniera en robótica pero a la vez estudia creación de videojuegos
por un cursillo en internet. Recogió sus cosas pero antes de salir el
profesor la mando llamar.
-En que puedo
ayudarle señor- contesto ella con el tono dulce que la caracteriza.
-Me gustaría
pedirte un favor, eres mi alumna mas responsable y confió en ti por
eso quiero que cuides a mi hijo pequeño claro que yo te pagare.
-Perdone la
intromisión pero yo creía que usted tenia dos hijos profesor.
-Y los tengo,
pero el mayor se desencarrilo, llega a las tantas, no hace nada. No
se que voy a hacer con el- dijo el señor Smith tocándose la frente
angustiosamente.
-Lo siento
profesor. En tal
caso cuente conmigo,¿ qué día seria?
-El viernes
pero el problema es que es en otra ciudad y tendríamos que salir todo
el fin de semana, tu te quedarías en mi casa y yo te pagaría muy bien.
-Por mi no hay
problema le consulto a mis padres y le aviso mañana.
-Estupendo.
Se despidieron
y ella salio por la puerta. Mientras el señor Smith se quedaba
pensando si había echo bien por si acaso se llegaba a encontrar con
Sergio, no le dio mas vueltas tomo su maletín y también salio por la
puerta.
-Mama ¿ es que
no confías en mi ?- dijo una jennifer frustrada, ella quería el
trabajo, a su familia no le vendría mal el dinero.
-Claro que si
hija peor no se.
-Si el señor
Smith me a elegido es porque confía en mi, además mama por todo el fin
de semana me paga 500 euros, tu sabes lo bien que nos vendría eso.
Desde que papa perdió su empleo, ya no tenemos el mismo dinero que
antes, dejame aceptar el trabajo.
-Esta bien
aceptalo pero ten cuidado si.
-Siempre lo
tengo.
Así salio una
jennifer muy feliz hacia su habitación. Se puso a hacer lo de cada
tarde, estudiar hasta que ya no puede mas ya que no puede perder su
beca. Después, se ducho y fue a hablar con su padre, el que perdió su
trabajo por que la empresa quebró y debía mas de seis meses de
salario que algún día esperan que paguen.
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